Una aplanadora pasó sobre ‘El Universal’

La opinión fue la primera víctima del cambio. Más de 30 columnistas fueron despedidos, entre ellos, Néstor Luis Álvarez, quien recibió en agosto un correo electrónico donde le informaron de una suspensión “temporal” de sus servicios. Enviaba sus artículos al diario desde hacía cuatro años y sus colaboraciones se regularizaron a partir de enero de 2014: Miguel Maita, encargado de la sección de Opinión del diario El Universal, le cedió un espacio fijo todos los jueves en sus páginas. El único requisito, cuenta Álvarez, era enviar sus escritos cada martes antes de la una de la tarde. Ninguna otra condición, hasta que las reglas del juego cambiaron con los nuevos dueños. La firma española Epalisticia adquirió, según la versión oficial, el diario El Universal en julio de ese mismo año y, al mes siguiente, Álvarez fue excluido –junto a otros columnistas como Luis Izquiel, Unai Amenábar, Eddie Ramírez, Orlando Ochoa, Axel Capriles, Miguel Ángel Santos, Adolfo Salgueiro, entre otros- del periódico.

Los primeros despidos apelaban a la decisión de un consejo consultivo del diario. Luego se dijo que la medida se enmarcaba en un proceso de “reestructuración”.

De: Miguel Maita <mmaita@eluniversal.com>

Fecha: miércoles, 30 de julio de 2014

Asunto: MIGUEL MAITA EL UNIVERSAL

Buenas tardes y saludos, espero que se encuentre bien.

Lamento tener que informarle que debido a la reestructuración editorial que adelanta el diario El Universal se ha hecho una serie de ajustes y por esta razón ya no podremos darle curso de publicación a sus artículos temporalmente.

Mil gracias y un saludo,

Atentamente,

Miguel Maita.

Muchos de esos colaboradores, no obstante, denunciaron su salida del periódico como una forma de censura y difundieron el contenido de sus últimos artículos a través de sus cuentas personales de Twitter. El 5 de agosto El Universal publicó, a modo de respuesta, un editorial que hacía referencia a un código de ética “que proscribe las ofensas personales, el descrédito, las falsas informaciones, las mentiras, el irrespeto y los juicios morales”. El texto titulado “A nuestros lectores”, indicaba que los responsables de la nueva etapa de El Universal habían advertido la violación de esos preceptos por parte de algunos articulistas. Álvarez niega haber sido informado alguna vez sobre la existencia de este código y desestima la nota: “Pareciera que buscó la descalificación y sembrar sospecha sobre el talante crítico de los columnistas”.