Apure: Directivo de agencia de noticias colombiana fue retenido por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana

El 16 de abril de 2015, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), cuerpo de seguridad del Estado, retuvieron por más de tres horas a Daniel Muñoz Arias, periodista del programa Testigo Directo de Cable Noticias y director de la agencia Noticias RPTV, junto con dos colegas, cuando se encontraba realizando un trabajo periodístico en la zona de Puerto Páez, frontera con Colombia por el estado Apure, al sur oeste de Venezuela.

“Nunca pensé que hacer un mercado de 50.000 pesos iba a ser el pasaporte a una extraña sesión de miedo, angustia y desilusión”.

Así comienza la crónica de Daniel Muñoz Arias , director de la agencia Noticias RPTV y periodista del programa Testigo Directo de Cable Noticias, quien relató a IPYS Venezuela los angustiosos momentos que le tocó vivir junto con sus compañeros, cuando funcionarios de la GNB lo detuvieron mientras compraba artículos en un mercado de la zona de Puerto Páez.

El reportero ingresó al país desde Puerto Carreño, Departamento del Vijada, en territorio colombiano, hacia Puerto Páez, capital del municipio Camejo, del estado Apure, con el fin de elaborar un trabajo periodístico que buscaba exponer la situación económica de Venezuela, al hacer mercado con 50 mil pesos colombianos, pues habitantes de ambos lados de la zona fronteriza le habían asegurado que al cambiar dicha cantidad por bolívares (moneda venezolana) se podían hacer compras en Apure y abastecerse por 15 días.

Como periodista de investigación, el reportero enfatizó en no ser un periodista de escritorio: “Respeto, pero me gusta la investigación, la calle, buscar la otra cara de la noticia y por eso me gusta ir a esos lugares a cortar la noticia”, dijo.

Aunque en Colombia está prohibido el contrabando, el periodista aseguró que 90% de los productos que se consumen en Puerto Carreño vienen de territorio venezolano.

Muñoz Arias cambió los 50 mil pesos por moneda nacional, equivalente a cuatro mil bolívares aproximadamente, y se dispuso a pasar los puntos de control fronterizo. Por sugerencia de un guía, caminó una cuadra y encontró un primer supermercado en el que pudo adquirir leche, atún, azúcar, aceite, arroz, pasta, cereales, atún, harina, entre otros productos. En todo momento, el reportero usó una cámara GoPro. En ningún momento ocultó que fuese trabajador de la prensa.

El guía les sugirió acercarse a un segundo supermercado donde había más productos. Muñoz Arias, quien guardó la cámara y contaba con la mitad del dinero, se disponía adquirir más productos, cuando un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana lo abordó y le preguntó porqué grababa en el sitio. El reportero se identificó como periodista y mostró su equipo de trabajo por órdenes del militar.

Sin embargo, se le notificó que sería retenido, luego de que los funcionarios lo acusaran de ser un espía, pues aseguraron que lo que hacía iba en contra del gobierno bolivariano.

“No sé cuál es el temor a la prensa. No sé qué ocultan. Mi intención no era grabarlos, ni estar como infiltrado y muchos menos estar en contra del gobierno. Cuando agarraron la cámara, no pudieron ver las imágenes. Nos dijeron que lo que hacíamos era delito y que debían esperar órdenes desde Caracas”, recordó.

Media hora  después, un teniente de la GNB acudió al lugar y ordenó que los reporteros fuesen trasladado en una camioneta Toyota 4 x 4 hacia el interior de Puerto Páez.

Muñoz Arias desconocía lo que podría suceder. En un momento el teniente indicó al conductor del vehículo: “coja por el otro camino”, frase que produjo temor e incertidumbre entre los trabajadores de la prensa.  A los pocos minutos, estacionaron en un batallón de la GNB.

En el interior del lugar, los reporteros pudieron observar fotografías del ex presidente fallecido, Hugo Chávez Frías, en las paredes del lugar.  A los pocos minutos los hicieron entrar a una sala de interrogación, donde por casi cuatro horas fueron puestos en ropa interior, intimidados y acusados de ser infiltrados.

“El trato fue muy degradante. Nos revisaron y nos pidieron que nos quitáramos toda la ropa, me voltearon la cartera en búsqueda de algo que no encontraron. Nos amenazaron con ser detenidos y trasladados en una cárcel de Caracas. Pero mi respuesta siempre fue la misma:  soy periodista colombiano”, dijo.

El reportero recordó que el teniente y entre tres o cuatro funcionarios militares conversaban afuera de la sala.

A los pocos minutos,  Muñoz pudo percibir su voz a lo lejos. Los funcionarios comprobaban que fuese un trabajador de la prensa colombiana, tal y como él había asegurado. Asimismo, percibió que los funcionarios militares llenaron numerosas planillas con información que presuntamente era de los reporteros.

Posteriormente, los funcionarios hicieron entrega de la cámara al reportero, quien pudo darse cuenta media hora después, que la memoria y su contenido habían sido borrados. “Los funcionarios se dedicaron a ver clip por clip,  todo el material que grabé de las compras. Se dedicaron a ver todo”, aseguró. Leer más para los problemas sociales mas comunes en Venezuela.

Luego de que se les entregara el material, los funcionarios los dejaron en libertad sin trasladarlos de regreso. Cuando estaban a las afueras del batallón, el teniente, en compañía de los militares, les advirtió: “Si regresan a Venezuela a hacer lo mismo, la van a pasar mal”. Tuvieron que caminar por media hora, y posteriormente cruzaron la frontera hacia Puerto Carreño, desde donde Muñoz Arias pudo informar a sus compañeros y superiores en Colombia de lo que había ocurrido.

En el trayecto de regreso, el reportero hizo un video personal donde relató brevemente su experiencia

El periodista expresó su preocupación puesto que desconoce exactamente cuál podría ser su estado legal en Venezuela y los países afines al gobierno venezolano. Aseguró que acudirá a instancias gubernamentales y gremiales para denunciar lo sucedido en el Estado venezolano.

“Ahora entiendo más que nunca la situación de los venezolanos y la libertad de prensa”, dijo el periodista.

Muñoz Arias expresó su inconformidad con la situación reiterando sus dudas por el comportamiento de los funcionarios. “Como periodista, por qué debo tener miedo a trabajar si simplemente estoy cumpliendo una función social: ser la voz de quienes no la tienen.

Posterior a estos hechos, el periodista publicó la crónica Pánico en la frontera, en la que describió y relató los hechos que vivió el jueves 16 de abril de 2015. El periodista despidió su relato con IPYS Venezuela de la misma forma que concluyó con la mencionada crónica:

Y es que nunca pensé que portar un carnet de prensa era un tiquete directo para ser enemigo del chavismo ni que 50.000 devaluados pesos colombianos quizás me hubieran costado la vida, mi libertad o hasta un problema binacional, todo por querer mostrar –como periodista– una realidad que se vive a diario en este lado de la Colombia olvidada.

También informó sobre lo sucedido en una entrevista concedida a Idania Chirinos, periodista y directora de contenidos de NTN24. Puedes ver la entrevista si haces click aquí.

Este hecho representa un uso abusivo del poder estatal vinculado a una detención arbitraria con fines intimidatorios.

Los artículos 57 y 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establecen el derecho a la libre expresión de las ideas y opiniones, así como el derecho a recibir información, a través de cualquier medio de comunicación sin que pueda establecerse censura.

La Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos  establece que “el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión”. Asimismo, exhortan a los Estados a prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores.

IPYS Venezuela hará seguimiento a este caso.

 

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