La radio de provincia quedó sin cafeína


El cierre, la venta forzosa o la condescendencia: los propietarios de radioemisoras independientes en el interior del país saben desde hace tiempo que esas son las opciones que les quedan. Después del cierre compulsivo de 32 emisoras (25 fuera de Caracas) en agosto de 2009, Conatel ha seguido clausurando señales por cuentagotas para otorgar sus frecuencias a amigos del Gobierno o a programaciones inofensivas. Los espacios informativos y de opinión desaparecen mientras las empresas del sector siguen en un limbo legal que las precariza

“La carta de Conatel, en la que se exigía el corte de la transmisión, la recibió un técnico a las 6 de la mañana el sábado 1 de agosto de 2009. Era como para ponerse a llorar… Nunca pensamos que sería así”, recuerda el presidente del Circuito Nacional Belfort (CNB), Nelson Belfort, mientras recorre los pasillos y estudios de lo que fue la sede de 102.3 FM, una de las emisoras más populares de la región capital, ubicada en la urbanización La Carlota, al este de Caracas.

Un espacio que fue diseñado exclusivamente para el funcionamiento de esa radio, se reduce ahora a un par de muebles viejos, máquinas de escribir, televisores sin funcionamiento y una consola en desuso. En sus paredes se encuentran aún colgados los premios que alguna vez recibieron, las carteleras que usaron y un papel que reza: “Tenemos tanto miedo que… ¡Seguiremos informando!”

En julio, el aquel entonces ministro de Obras Públicas y Vivienda (Mopvi) y director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello –hoy presidente de la Asamblea Nacional y Primer Vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)-,  bajo la consigna de “democratizar el espectro radioeléctrico”, abrió procedimientos administrativos  para recuperar las concesiones de 86 emisoras AM, 154 emisoras FM y de 45 televisoras (10 VHF y 35 UHF) .

El 1 de agosto, las amenazas de cierre que recibieron se hicieron realidad para solo 32 emisoras y dos televisoras ubicadas en distintos rincones del país. De estas emisoras, siete transmitían en el Distrito Capital, y cinco formaban parte, en distintas zonas del país, del circuito CNB: 102.3FM Caracas, 101.1FM Valencia, 94.5FM Táchira, 96.1FM Punto Fijo y  102.1FM Maracaibo.

El circuito radial que creó el programa Aló Ciudadano, conducido por Leopoldo Castillo originalmente y retrasmitido luego en formato televisivo por Globovisión, fue el gran perdedor de la jornada. “Éramos un grupo de diez emisoras de radio a nivel nacional. Sin la emisora matriz y otras importantes, el circuito se vio muy comprometido, y eso trajo como consecuencia que, manera directa, quedaran sin trabajo 240 empleados, sin contar los talentos indirectos que dependían de nosotros,” explica Belfort.

Otros diales fueron tomados por emisoras comerciales. Tales son los casos de Bolívar 96.9F, ahora Radio Nikra; Carabobo 100.1FM, actualmente radio Wama; y Zulia 105.1FM, que se conoce hoy como la Radio del Pop.

Vargas 106.9 FM fue tomada por una radio cristiana, y  Carabobo 98.3FM  es conocida como Extrema  “la emisora popular de Libertador”, según su lema. Sin embargo, esta última no aparece en el directorio de emisoras comunitarias oficiales proporcionado por Conatel.

Por estar a nombre de Nelson Belfort y no de su padre, el único dial que permanece como CNB es 95.3 FM, en Mérida. Las estaciones que no fueron cerradas, pertenecientes al circuito, se mantienen al aire pero con otro nombre. Los programas de opinión disminuyeron y Belfort confiesan que se tiene extremo cuidado al cumplir con la ley de contenido: “Hay que evitar problemas con el regulador para que no haya excusa para decir ‘pusiste una coma donde no era’ y me vayan a cerrar por un tecnicismo”.

Sobre la lista con los nombres de los 251 medios restantes que en julio de 2009 aparecían como sancionables, no se supo más. Tampoco hubo otra jornada comparable a la de ese 1 de agosto, que pasó a ser conocido en la opinión pública como el Radiocidio. Desde entonces Conatel ha venido cerrando radios de manera silenciosa y paulatina en el interior del país.

Curarse en salud o el precio de la autocensura

Ya en enero de 2012 el diario El Universal de Caracas publicaba que, durante el año anterior, Conatel había procedido al cierre de 27 emisoras de radio alrededor del país.

Una de las emisoras mencionadas en aquel entonces era Cosmopolitan 107.9 FM, en el estado Carabobo. Se dijo que su salida del aire se debía a la aplicación de un proceso administrativo por parte de Conatel. Sin embargo, la institución negó las acusaciones y explicó, a través de su entonces Gerente General de Operaciones, Enrique Quintana, que se trataba de una simple inspección “como cientos que se realizan trimestralmente por denuncias de interesados que operan el espectro radioeléctrico”.

En la actualidad ya no existe Cosmopolitan. Su frecuencia pertenece a la emisora Frenesí.
Su dueño, Ezequiel Aranguren, asegura que cuando comenzaron a tener problemas administrativos con Conatel en 2011, decidió darle fin la relación con los socios de Cosmopolitan y crear -en la misma frecuencia- este nuevo medio. Pero lejos de únicamente haber cambiado de nombre y de socios, también cambió su línea: de tener una clara tendencia opositora, Cosmopolitan —ahora Frenesí— pasó a la completa asepsia política.

Mareline Sánchez, quien trabaja en Frenesí, confesó que aunque en su programa Punto en Boca da lectura a los diferentes titulares y noticias diarias, evita caer en temas políticos.

Durante el 2011, en el mismo estado, Conatel también cerró temporalmente la emisora Carabobo Stereo 102.3 FM bajo el argumento de que actuaba de manera clandestina. Bajo
el mismo alegato, en noviembre de ese año, funcionarios de la institución y efectivos de la Guardia Nacional incautaron los equipos de nueve emisoras, dos en el estado Falcón, tres en el estado Zulia y cuatro en Monagas.

La Caicareña 100.5 FM y VIP 93.1 FM del estado Monagas fueron sacadas del aire durante el año 2012. En la actualidad operan en la misma frecuencia una radio comercial y una radio cristiana, respectivamente. Los programas de opinión son escasos, así como en las demás emisoras que siguen funcionando en el estado.

La locutora de XL 106.7FM, Silvia Sánchez, opina que más de 95% de las emisoras del estado Monagas están plegadas a los intereses del gobierno nacional o tienden a la autocensura. En la radio en la que trabaja es la conductora del único programa de opinión. “Hay libertad de opinión dependiendo del dueño de las emisoras y de sus intereses”, dijo Sánchez. El conductor del El Humor y el interés en Tu Preferida 104.5FM, Antonio Marcano, también del estado Monagas, coincide con Sánchez: “La autocensura es muy marcada. Los dueños de las radios no quieren provocar la ira del gobierno”. Para Marcano, ese es el único mecanismo de defensa que tienen para sobrevivir.

Otra emisora que ha dado de qué hablar en Monagas es Líder 100.7FM, sacada del aire por Conatel en marzo de 2012, aunque volvió al aire pocos días después, cuando el ex alcalde de Maturín, José Vicente Maicavares, tomó distancia del entonces gobernador José Gregorio Briceño, un disidente del PSUV que fue expulsado de las filas oficialistas.

La radio se ha visto afectada también en el estado Barinas, tierra natal del difunto presidente Hugo Chávez y baluarte político del oficialismo. El 2 de mayo de 2012, productores independientes de la emisora Sensacional 94.7 FM, denunciaron que Conatel puso condiciones para renovar la concesión que permite operar legalmente a la radio. Los tres años anteriores a este hecho, periodistas de la emisora habían estado denunciando que recibían amenazas y mensajes intimidatorios por realizar su trabajo. Finalmente el 19 de agosto de 2014, se ordenó  su salida del aire.

En septiembre de 2013, cuatro emisoras salieron del aire y sus equipos fueron decomisados al sur del país, en el estado Amazonas: Voz del Orinoco 98.5 FM, Impacto 97.5 FM, La Deportiva 99.9 FM y Shamanika 101.1 FM.  El Ministro de Turismo, Andrés Izarra,  declaró sobre el hecho a los medios: “No hay más radio fascista en este estado. Se acabó. Conatel sigue monitoreando, metiendo el ojo”, refiriéndose a la Voz del Orinoco.

Los problemas en Shamanika 101.1 FM comenzaron cuando Jackson Márquez, diputado del Consejo Legislativo del estado, emitió en su programa unos comentarios en los que hacía “señalamientos personales sobre dos generales de guarnición, Jesús Zambrano y el general Pinto Gutiérrez. Zambrano me llamó dos veces y Pinto Gutiérrez una”, explicó el director del medio, Augusto España. Pinto Gutiérrez, ex comandante del Comando Regional número 9 (Core 9) en Amazonas, figura entre 2003 y 2006 como accionista de la empresa Romana International Holdings Ltd, registrada en las Islas Vírgenes Británicas, según los documentos publicados por Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), donde figuran nombres de personas vinculadas a empresas en paraísos fiscales.

Shamanika 101.1 FM recibió una multa de 25.000 unidades tributarias por operar sin habilitación y con el cierre quedaron 60 personas sin empleo.

En el caso de la Voz del Orinoco, unos 30 empleados fueron cesados de sus cargos. Adriana González, alcaldesa del municipio Atures, estaba dentro de la emisora cuando Conatel ordenó el cierre. “Fue un día negro para la libertad de expresión. La radio estuvo tomada desde las 10:00 am hasta las 8:00pm y nosotros prácticamente secuestrados adentro. Fuera de la emisora se reunió gente del PSUV. No podía ni entrar ni salir nadie”, recordó.  Los problemas con la Voz del Orinoco surgieron luego de la cobertura que este medio realizó durante la toma del Hotel Amazonas, en julio de 2013, un centro turístico que le fue despojado a la gobernación local –opositora- para asignarlo al ministerio de Turismo.

Privados de independencia

De 12 emisoras radiales en Amazonas, la mitad está asociada directamente al gobierno nacional. El resto son emisoras de música cristiana o de corte comercial: Las emisoras privadas que quedan en el aire decidieron ser más cuidadosas con las opiniones que se emiten al aire.

Simeón Rojas, director de Marawaka 103.1 FM, reconoció haber bajado el tono de la programación en los últimos meses: “Siempre hemos sido cuidadosos del contenido, pero después de septiembre comprendimos que debemos tener mayor responsabilidad y cuidado en el ejercicio de la libertad de expresión. En la radio no se puede decir todo lo que te dé la gana… Por algo mal dicho puede haber consecuencias”.

El gobernador de Amazonas, Liborio Guarulla, trasladó el programa de radio Sábados con Liborio de la Voz del Orinoco para Marawaka. “Si uno no quiere que terminen de cerrar todas las emisoras y que no quede ninguna ventana para dar información hay que ser inteligente al emitir opiniones. Indudablemente me estoy autocensurando. Estamos en un régimen con mucha represión y limitaciones”, afirmó Guarulla.

Según la memoria y cuenta del  Ministerio para la Comunicación e Información (Minci) para el año 2011 en Venezuela operaban 938 radios y televisoras autorizadas. De ese número, 660 eran privadas; 235, comunitarias; y 43  públicas. De esa proporción se ha valido tradicionalmente el Gobierno para decir que aún la empresa privada, potencialmente opositora al proceso revolucionario, es mayoría en el espacio radioeléctrico.

Sin embargo, la fórmula no contempla las modificaciones y ajustes que en muchos de esos medios privados se han hecho para no irritar a las autoridades, sin contar con aquellas radioemisoras que son propiedad de partidarios abiertos del Gobierno.

Las cifras tampoco toman en cuenta el número de emisoras ilegales que siguen operando en  el país. Los entrevistados coinciden en que cada vez son más los diales tomados por ilegales, que existen muchas concesiones vencidas y que las autoridades no hacen nada al respecto: “Todos en el país siguen funcionando con la concesión vencida. No la cierran porque no consiguen el punto político para hacerlo. Aunque desde que falleció el presidente Chávez pareciera que la moda no es cerrar, si no comprar. Si te pones duro, te cierro… Si accedes,  te compro”, expone Belfort.

Conatel ha venido cerrando radios de manera silenciosa y paulatina en el interior del país.

“La autocensura es muy marcada. Los dueños de las radios no quieren provocar la ira del gobierno”.

 

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